jueves, 14 de mayo de 2009

"ELLOS DICEN QUE MURIÓ"


Las mañanas del liceo de Santa Clara tienen su propia atmósfera: gente somnolienta pero recia que encara los madrugones con un mate y una sonrisa. Ahí, por lo general se habla del tiempo,de los hijos, de alguna enfermedad, de las libretas y de cuántos hijos lleva reconocidos el Presidente Lugo. Pero recientemente me aconteció entrar al recinto y -no sé explicar cómo- entramos en un clima esotérico.
Todo nació de una charla casual entre Mariela y el Zorri acerca de unas 77 cuadras de campo que ella pensaba comprar y él aportaba datos para la posible transacción. Hete aquí que, cuando se mencionó el nombre de la actual propietaria surgió lo inesperado: Requeteque y Grace al unísono exclamaron: "¡Pero Fulana murió hace siete años! "¡Como! Si yo hablé con ella hace unos días"-afirma el Zorri convencido pero con un leve temblor de mentón.
Allí comenzó a soplar una brisa extraña y un silencio de desconcierto invadió a los mateadores. Para hacer aún más extraña la conversación, Grace testimonió haber visto a la señora propietaria dentro de un ataúd ya que ¡había ido al velatorio de la susodicha!
La certeza del Zorri se transformó en una duda incipiente y allí quedaron los dos bandos: cada uno en una orilla del Aqueronte. Los de la tesis mortuoria discutían con fervor mientras el Zorri repetía cada vez más dubitativo: "-Pero si yo hablé con ella hace poco"
Para entonces nos sobrevolaba una imperceptible tiniebla y comenzamos a sospechar que nuestro alegre compañero tenía línea directa con el más allá (y él también valoró la posibilidad). Cada tanto declaraba con un leve temblor en la voz: "Bueno: ellos dicen que murió", pero igual seguía ofreciendo las 77 hectáreas a Mariela que ya no sabía si consultar por celular o jugando al juego de la copa.
Durante varios días hubo averiguaciones, llamadas, interrogación a posibles testigos , un "Se busca viva o muerta" hasta que la aventura esotérica (a la que sólo le faltó una tabla uija) culminó -para variar- a lo García Márquez: la señora en cuestión efectivamente goza aún de existencia terrestre ...y Grace -llevada por su solidaridad- había ido a velar una muerta que no era y había presentado condolencias al cuñado de la occisa en la absoluta convicción de que se trataba del viudo!!!!!!!!!
En fin: larga vida a la pequeña propietaria. Igual-por si acaso- cuando vuelva a llegar temprano a Sala de Profesores llevaré una copa o una tabla uija... en una de esas descubrimos que Elvis no ha abandonado el edificio o que John Lennon anda por algún barrio de Manhattan.
Y cuando vean a Grace entrando a una sala velatoria acérquenle primero todos los datos del difunto ...sólo por las dudas.

*Dedicado a Ruben Ferreira Chávez con todo cariño (y un crucifijo en el bolsillo, por las dudas).

CUANDO YO ERA "MAL DE LA CABEZA"


>"Cuando estés mal, cuando estés solo, cuando ya estés cansado de llorar no te olvides de mí porque sé que te puedo estimular"Ser yo no es fácil. Cargar con una mochila de libros y otra de contradicciones no es tarea de poco aliento, pero no me quejo: me tocó una existencia donde he tenido y tengo de todo: amigos, amor por la música, miedo a los perros, gastritis crónica, vocación profesional y ... neuronas intermitentes.
Cuando tuve la primera crisis de depresión, luego de estar encerrada cuatro días a cal y canto fui donde el médico y fui presentada oficialmente con mis neurotransmisores que son unos pequeños demonios que, hartos de hacer circular mis ideas y emociones decidieron mandar la serotonina para donde se les antoja y no para donde deben. Conclusión:allí empezó mi etapa de depresiva con carnet de identidad. Lo raro para muchos es que no luzco como si se supone (o como yo suponía que se veían los depresivos). Al contrario: atormento a mis amigos y alumnos con frases cuasi escandalosas y bromeo hasta el límite del sadismo. Me gusta reír y actuar en mis clases como si estuviera en un escenario y bromeo especialmente acerca de mi persona y de mis demonios interiores que a esta altura se han vuelto colectivos. Y sé que más de una vez hago reír a otros por ese espíritu de clown que heredé de mi padre con nombre de héroe patrio y vida de malandro carioca.
"Cuando me mires a los ojos y mi mirada esté en otro lugar, no te acerques a mí porque sé que te puedo lastimar."Pero tengo días funestos en que mis palabras viajan mucho más rápido y más allá que mis intenciones y digo frases incendiarias y crueles (a veces creo que en otra vida fui un ofidio).Ahí es donde pierdo momentáneamente algún cariño que recupero cuando el o los ofendidos se dan por vencidos y recuerdan que me quieren igual aunque no sepan bien por qué. Y bebemos unos mates de reconciliación
“No pienses que estoy loco: es sólo una manera de actuar."
Cuando anduve buceando por lugares de mí que ni yo conocía tuve un poco de miedo de no volver a la superficie, pero me acordé que allí estaba una niña luminosa como un sol y una banda de incondicionales y unas tías que me querrían aunque estuviera más loca que gato en la bañera. Pues sí: emergí más clara (aunque no sé si más sana) y con un invisible cartel que dice "CUIDADO: LE PUEDE DAR LA PATALETA". Ante la menor sombra de tristeza o las más leves ojeras siento a mi alrededor una alerta silenciosa, un estado de vigilia que me llena de ternura. Y, a veces, uso la patente de loca para que no me rompa los cataplines gente con la que no tengo ganas de hablar ( si hallo la manera de echar algo de espuma por la boca, ahí sí estaría a salvo de todos los necios del mundo, menos de mí).
Tengo una queridísima amiga y compañera de trabajo que me vigila desde su puesto de trabajo y verifica cuidadosamente los papeles que me da a firmar rezando para que no me provoquen una pataleta y salga corriendo a acostarme a oscuras. Pero eso ya casi no ocurre: los neurotansmisores huelguistas ya son íntimos amigos con esta mente que los alberga y diariamente negociamos las dosis de tristeza o euforia
"No pienses que estoy solo: estoy comunicado con todo lo demás." Como nunca oculté lo que me pasaba (ni tampoco hice bandera de ello) la cuestión es parte natural de mis relaciones y charlas diarias. A mis propios alumnos, cuando me quedo en blanco o elaborando mentalmente un concepto les advierto: "Silencio: estoy tratando de hacer sinapsis" y ahí seguimos el corso como si nada.
Con sus luces y sus sombras, es un buen personaje este que salió del lodo: una post adolescente de 39 años que usa las palabras como arcilla para moldear un arte modesto pero propio.Y -para qué negarlo- descubrí que en esta gran cabeza -también producto de la genética familiar- caben más ideas de las que sospechaba y ahí voy: manoteándolas para que no se me escondan otra vez.
Definitivamente Charlie García tenía toda la razón cuando compuso esta letra que le estoy plagiando. Y que no me reclame nada proque al instante pongo ojos exhorbitados ... y aduzco locura temporal. Tomá Freud!!!!!!!
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domingo, 22 de febrero de 2009

MUJER, MUJER, MUJER: LIBÉRATE


Mujer de Santa Clara, mujer del mundo, mujer globalizada: ¿eres tú independiente?
Si has respondido que no, te invito a que sigas leyendo. Si has respondido que sí, también.
Tienes un trabajo, ganas tu dinero, te mantienes sin pedir ayuda a otros u aportas tus ganancias al seno familiar, has hecho cursos de computación, dactilografía , grabado en cuero, danza de salón, pintura en tela, doma racional, etc. Has estudiado para ser médica, maestra, profesora, ingeniera agrónoma o astronauta. Te sientes pues, una mujer independiente, con un rumbo que tú misma vas trazando. Incluso la maternidad y el sexo te dan un sentido de poder a veces oculto, otras explícito.
Pues bien, aquí viene la mala noticia NO LO ERES. Y la respuesta no necesita ser explicada en muchas palabras.
Simplemente piensa en una lamparilla quemada a una altura que requiere de una escalera de esas bieeeeeeen altas para sacarla. Da inicio entonces la procura del hombre que la tiene; llegas a él y resulta que la prestó a alguien que, a su vez la prestó, y que más tarde la devolvió …rota. Te subirás a una silla montada sobre una mesa que tendrá encima un banquito y entonces lo lograrás. Descenderás de la pirámide con un sentido de triunfo.
Mas ahora quiero que pienses en otra situación: el enchufe que, sin dar aviso, simplemente explota. Ahí saldrás en busca del electricista que pueda sacarte del apuro y reparar ese vital elemento del que dependen tu computadora, tu plancha, tu radio y tu televisor. Cuando al fin le das alcance (tras largas averiguaciones, persecuciones en moto o bicicleta e innúmeros llamados a celulares con correo de voz), le dirás con angustia cuál es la tragedia doméstica que te ocurrió. “Ah, bueno, ahora estoy tapado de trabajo, pero en cuanto pueda me doy una vueltita” (el trabajo lo tapará como si lo hubiese sepultado, porque no lo verás en tres semanas) o “¿Es una toma xrz3#&2mm o es una ñ[yy@%1cm? Con humilde sinceridad le responderás que es un coso para enchufar el grabador y esperarás a que revuelva en esa caja de Pandora que suele llevar…y no encontrará. Tú irás a un comercio del ramo y le explicarás al vendedor la nada que entendiste y el vendedor hará una práctica de adivinación para venderte algo que … no es. Ahí volverás en varias ocasiones hasta que el operario, cansado o compadecido, irá motu proprio y comprará el aparatejo.
Con infinita crueldad y resentimiento te propongo otra caso ilustrativo: decidiste poner cortinas nuevas en el comedor, pero las paredes de ahora son “anticlavo”, así que necesitarás un taladro y, si no tienes uno en casa, abrirás nuevamente las puestas al inefable operario de amplia sonrisa y frases tranquilizadoras: “Pah! Estas paredes son durísimas, se me va a quebrar la mecha del taladro, vamos a intentar más abajo “ y PRRRRRRRRRRRRR… los famosos tacos fischer para tus lindas cortinas color añil, quedan instalados en tanto tú piensas qué adorno colocar en el agujero tamaño cráter que quedó encima. Pero, en fin, siempre hay algún lindo adorno que te trajeron de algún viaje y lucirá muy bonito.
Ahora cierra los ojos y piensa: se rompió un caño en aquel sitio sagrado de tu casa al que concurre la gente, donde hace fuerza el más cobarde y se desgracia el más valiente.
Aparece en escena un nuevo miembro de la cofradía y tú correrás a buscar dónde queda el maldito pase de agua y harás surcos trayendo y llevando caños de medidas erradas hasta dar con el correcto que es… corto. Bien, con buena voluntad y la bienamada cinta de teflón lograrán conjurar la amenaza y podrás abrir las canillas y tirar la cisterna sin temores.
¿Y qué tal si necesitas una nueva mesa cuyo tamaño no coincide con las que hay disponibles en plaza? Já: habrás de ir donde Maese Carpintero, le darás las medidas y te sentarás. Esperarás a que crezca el árbol, a que un forzudo hombre lo tale a motosierra y otros forzudos hombres le saquen la corteza y lo transporten. Luego deberás aguardar a que le den forma de tablones. Entonces se iniciará una negociación del carpintero con los vendedores de madera que será algo menos compleja que sacar visa para los Estados Unidos. Finalmente, la madera llegará al taller y el carpintero iniciará su larga y paciente labor, mirando su reloj ,que marcha muuuuuucho más lento que el tuyo. Cuando al fin llega el preciado objeto a tu hogar lo acunarás como a una criatura porque, en definitiva, lo has esperado más que a un hijo.
Volvamos entonces a lo del principio: ¿Eres tú una mujer independiente?
¡¡¡¡CLARO QUE NO!!! Y lamento en serio tener que comunicártelo, tan luego yo, que viví casi 30 años en esa ilusión.
Entonces mujer (in)dependiente de Santa Clara asúmelo: tu independencia no la declararon el 25 de agosto de 1825: tu independencia estará escrita y rubricada cuando recibas tu diploma de electricista, plomera, carpintera y- si tienes computadora- de técnica en informática.
Pero mientras tanto podemos echar mano a algunos trucos. Por ejemplo, no sería mala idea hacerles creer a los inefables prestadores de servicios que tenemos en casa un muñequito de vudú que se parece mucho a ellos y al que le clavamos alfileres en lugar muy apreciados por ellos, o que fuimos a Brasil y aprendimos una macumba de las buenas. La escalera llegará sana y a tiempo, el enchufe está pronto en el día, el caño será de la medida correcta y la mesa parecerá hecha en un Mac Donald de tan rápida.
Entonces, mujer, mientras aguardas tu diploma de cerrajera profesional, emplea otros recursos y si nada de eso funciona …LLORA. No es muy emancipador pero es infalible.

sábado, 14 de febrero de 2009

El aristogato



Todos los gatos se parecen a Charles Bronson, menos el mío. Èl se parece a Cary Grant. En un tiempo llegué a considerar que tenía un aire a Humprey Bogart, pero no, porque el Michou [míyu] es recio pero bonito.
Jamás me gustaron los gatos. Y no es por esa cosa de que son demasiado independientes y que hacen lo que se les da la gana y no lo que uno quiere, contrastando con la obsecuencia de los perros. No se trata de eso, al contrario: lo que más quiero en la vida es que no dependan de mí. El tema es que los seres de ojos rasgados me producen una inquietud indescriptible, una sensación de escrutinio permanente y los gatos son especialistas en mirarlo a uno con ese aire de “sé lo que hiciste el verano pasado”
En fin, este sujeto que habita mi casa por decisión propia e inconsulta se ha incorporado al núcleo familiar con un sentido de pertenencia rayano en el atrevimiento. Comenzó a venir, le gustó la paz del lar, la tela del sofá para arañar y mi natural desapego para con las criaturas. Eso (y la comida) sellaron un pacto mudo entre nos y se mudó con su andar de rey melancólico y su insoportable territorialidad. Es un obsesivo de la posesión y tuve que dirimir ,chancleta en mano, varios conflictos que involucraban a otros felinos y/o disuadirlo de continuar rubricando las aberturas de mi casa con su orina.
Medió otro tanto de violencia en grado de tentativa cuando trató de afincarse en nuestras camas (la violencia fue mía que lo tiré por los aires; la tentativa fue suya ,que no pasó de intentar). Entonces sí comenzó una relación de cariño inédita para alguien que aborrecía a los gatos y para alguien que no parecía tener mucha onda con los humanos. Arañó a Pastora sólo las veces necesarias para hacerle entender a la niña lo que es respeto y distancia y ensució adentro sólo una vez para mostrarme que cuando maúlla de cierta forma es porque se trata de urgencias del cuerpo.
Pero tiene también su lado oscuro, su veta de sátiro y algún rasgo de vándalo. Prefiere las casas habitadas por mujeres solas y se para a su puerta con aire de “aquí estoy”, pidiendo sin mendigar. Si no logra su objetivo por las buenas, se las compone para saltar por una banderola y hacer el desbande en mesas y estantes, lo cual le ha dotado de una fama de tipo pesado en el barrio.
Pero tal vez su mayor tropelía haya sido la que cometió contra nuestra vecina de patio. La señora viene una vez al mes y gusta de abrir para atrás puertas y ventanas, para que sus habitaciones se inunden del aire de campo y espanten el aire a encierro. Pues bien, mi peludo Cary Grant descubrió allí un territorio inexplorado, un solar a demarcar antes de que se le adelantara algún aspirante a macho Alfa y, sin dudarlo, saltó por la ventana de la vecina y le milló toda la alfombra del dormitorio. Feo lo suyo, pero no está ni ahí con mi reprobación ni la de los vecinos.
Dicen que a todo chancho le llega su San Martín. Bueno: a todo gato con aspiraciones gansgsteriles le llega una pequeña e insufrible gatita de un mes de insoportable edad. Y lo peor es que él se lo buscó: como abre la puerta dando un salto acrobático (pero –obvio- no la cierra) dejó el camino libre a dos gatitas que alguien abandonó en las proximidades de mi casa (“Si descubro al culpable de tanto desastre, lo va a lamentaaaar, lo va a lamentaaaar”).
Ahí comenzó el Purgatorio de heces desparramadas por la casa, para mí y para él, la humillación de haber sido invadido y por un rival tan indefenso que no le permitía descender de su grandeza para disputarles el terreno. Casi sufría viéndolo contenerse para no abrirles la panza de un arañazo. Primero nos libramos de una de las intrusitas pero la otra seguía quedando y Pastora ya le había puesto nombre y la adornaba con brillantina. Y él deambulaba por el barrio con su aire de rey destronado, con su melancolía de exilio. Hasta hoy , día en que conseguí librarme de la pequeña expósita y ponerla a buen recaudo. Entonces sí: sólo faltaron los acordes de “La marcha triunfal de Aída” para acoger el regreso del monarca a sus dominios, del tipo que me hace escribir 800 palabras sobre él cuando tengo un año de trabajo para planificar
Siempre deseé experimentar aquello que también quería Jim Morrison:
“I need a brand new friend who doesn´t bother me
I need someone –yeah- who doesn´t need me”

(Necesito un nuevo amigo que no me moleste./ Necesito -sí- alguien que no me necesite”)
Jamás pensé que ese anhelo se podría materializar en un cuadrúpedo de larga y peluda cola con actitud de estrella de Hollywood.
En fin, primero y último felino de mi existencia: mi casa es tu casa. Disfruta de las cómodas instalaciones manteniendo lejos de ella el ejercicio de tu masculinidad y obedece al imperativo de procreación lejos de mi umbral. Y –por favor- aprende a cerrar la puerta.

jueves, 29 de enero de 2009

¿QUÉ VES CUANDO ME VES?



Si hay algo de lo que paso en esta vida es de los rencuentros generacionales; respeto a quien gusta de ellos pero a mí me provocan una especie de vacío, no del tipo existencial sino de uno bastante más práctico: vacío de palabras y de intereses.
Aún estamos en una edad en la que -salvo alguna cirugía estética de gran porte- todos nos reconoceríamos, pero así y todo somos, en gran parte, desconocidos. Las personas se esfuerzan por recordar anécdotas en común y hay frases que se repiten hasta el grado de la exasperación: "¿Te acordás de cuando ...?", "¿Qué será de la vida de ...?"
Pero lo peor es cuando me encuentro con ex compañeros que se quedaron en la ciudad y oyen, atónitos, que yo volví "para afuera"Veo en sus rostros la mezcla de asombro y conmisceración, como si me hubiese ido a vivir a una caverna a hacer fuego golpeando piedras y pintar bisontes en las paredes.
Esa mirada que no logra pasar de los accesos a Montevideo está también en gente que voy conociendo (y olvidando tan pronto como puedo), que me trata como un prodigio de la naturaleza porque, viviendo en Santa Clara, conozco a Iggy Pop, a Black Sabbath o a Janis Joplin.
Sí mis queridos uruguayos citadinos: por tierras del Uruguay Profundo ya caminamos erguidos, dejamos de usar taparrabo,conocemos el uso de la rueda y manejamos la escritura. Como aquello de salar carne era una masa optamos por comprar heladeras y como no nos gusta maltratar animales, dejamos de lado las carretas de bueyes para viajar en auto o en ómnibus.
También están los de tipo ingenuo-bucólicos: "¡Ah, qué divino! El campo..., la paz..., la naturaleza..., el andar sin apuro..." Sí claro: leíste "Platero y yo" demasiadas veces y no me has visto alcanzar la velocidad de la luz a bordo de mi bicicleta verde, tratando de llegar al trabajo al menos junto con el timbre de entrada.
En fin: si es cierto que todo depende del cristal con que se mire, a nosotros nos están mirando a través de los lentes de Ned Flanders, el de Los Simpsons. Pero no importa, orgullosos habitantes de esta Villa Santa: estamos en el siglo XXI y a todo trapo; sólo nos falta un Mac Donald (o que los muchachos del restaurante La Barra empiecen a usar gorrito y camisita a rayas).

lunes, 19 de enero de 2009

ES PARTE DE LA RELIGIÓN


"Loos cielos, laa Tieerra..." Así comenzaba el himno que entonábamos mientras la procesión marchaba por las calles de Santa Clara al anochecer, siguiendo a la imagen de la Virgen María y cargando antorchas. Me quedó grabada para siempre la voz de soprano de mi tía, que se elevaba por el aire mientras yo caminaba a su lado, de la mano. Nos deteníamos ante la casa de quien recibiría esa noche la sagrada imagen. Los dueños de casa adornaban la sala con flores y candelabros y allí daba inicio la ceremonia ... y el nerviosismo de los dueños del hogar porque los niños del Padre Alonso portaban las antorchas con una cierta vocación incendiaria; más de una vez las doñas tuvieron que echar unos baldes de agua para apagar el fuego en el pasto mientras en el interior los fieles, imperturbables,rezaban el rosario. Hoy día la procesión es diurna y mucho más reducida. La propia imagen de la Virgen se fue achicando, conforme disminuía la cantidad de feligreses dispuestos a cargarla.
Otra procesión inolvidable era el Via Crucis de Semana Santa al cual mi madre jamás faltaba (tampoco mi tía). Nunca se me hizo tan evidente la intención didáctica de ciertos ritos porque ahí sí que vivíamos en carne propia lo que era sufrir. Había que ser guapo para caminar parando cada vez que el padre decía "Primera estación...", "Segunda estación...", etc al rayo del sol e hincarse de rodillas en las piedras, al son de los resoplidos de los fieles cuyas articulaciones no eran ya de las más nuevas. La llegada a la iglesia era un alivio y la madera de los bancos parecía polifón al lado de los pedruscos de la calle o el asfalto hirviente. Pero recuerdo un Via Crucis en especial, que tuvo una marcha circular, bastante atípica. Resulta que llovía a cántaros, por lo tanto, el Padre Alonso decidió realizar toda la procesión dentro de la iglesia. Demás está decir que el camino de Jesucristo a la cruz nunca fue tan corto (y nuestras rodillas nunca quedaron tan sanas). En aquella ocasión, además de todos los humanos creyentes que se apuraban para no quedar en la estación anterior, contamos con la presencia del Rintintín, un perrito Foster simpatiquísimo que -creo yo- jamás se enteró de que era perro.
Aquella iglesia fue escenario de innumerables ceremonias, pero pocas como las que acontecieron cuando a ella se mudaron unos huéspedes tan inesperados como desagradables: los murciélagos. No era sólo el ruido y los chillidos que proferían a la hora de la meditación.No. Aquellos bichos horribles iban mucho más allá en su grosería y atrevimiento. Cierta vez, en una Misa de Gallo, mientras el Padre bendecía el pan y el vino con los brazos abiertos, una especie de proyectil negro atravesó el aire, pasando entre los brazos del sacerdote: era uno de los mentados animalejos. El susodicho no se conformó con esa irrupción en escena sino que continuó con vuelos rasantes sobre la cabeza de los fieles y del heroico oficiante que continuó en su puesto como si aquella bestezuela gótica no estuviese allí. La gente luchaba por emular su actitud de concentración absoluta pero era muy difícil rezar con un minivampiro sobrevolándoles. Recuerdo haber pensado en Batman primero y en Drácula después, pero enseguida sentí culpa por tales ideas y volví a sumergirme en la oración. Hubo comentarios al salir y me imagino que alguno se tocó la yugular como al descuido, pensando si tendría ajos en casa para traer el domingo siguiente. Luego, en los años en que, incluso fuimos compañeros de trabajo en el Liceo, jamás me atreví a comentar el episodio con el Padre Alonso, pero estoy segura de que aquella noche le subió la presión.

Dedicado al Padre Alonso y su infinita paciencia para con los irreverentes como yo (o como los murciélagos).

sábado, 22 de noviembre de 2008

Haberlo vivido


Cuando comencé con esto del Archivo Santa Clara tuve el ingenuo pensamiento de que de algún modo yo me iba a apropiar de las imágenes. pero fue exactamente a la inversa: cada vez les pertenezco más. Y esos rostros en sepia, algunos con fecha y ocasión, otros instalados en un tiempo sin tiempo han empezado a poblar mis estantes y mis horas. Tras uno de esos rostros, con tiempo e historia marché por la carretera el pasado domingo.
Me recibió el patio umbrío y familiar, con sus pájaros, sus flores y un perrito hospitalario. Allí nos sentamos con el hombre, a mirar las fotos del fútbol de un Santa Clara antiguo y presente. De aquel sobre no sólo salieron las fotos: salieron nombres, historias de vida, alguna que otra muerte,las trifulcas, la patada al pecho, los goles sacados de la galera y mucho, mucho sentimiento.
En tanto que nosotros dialogábamos, su hijo encendió la cámara y comenzó a filmar. No sé si él lo percibió porque cuando apareció su imagen jovencísima, de bravía estampa de arquero dejó de mirarnos, de ver su patio y empezó a andar por la cancha rodeada de una hinchada brava, sin alambrados ni vallas de protección, con sus jóvenes años que precisaban mostrarle a la barra lo que él valía. Lo veo entonces que en medio del relato de pone de pie y se coloca contra una enramada, narrando siempre la historia pero en realidad hablándole a Silva, el técnico, pidiendo que no armaran barrera para no quitarle espacio. "Y me paré así, bien en el fondo del arco y le pedí al técnico "¡no me arme barrera, no me arme barrera!" Y el corazón le palpitaba porque ESE era el momento. "La hinchada, desesperada gritaba: ´¡Arme barrera Silva,arme barrera!` Entonces Silva se da vuelta y grita: ´Yo traje arquero, carajo!`Y la pelota me pegó aquí en el pecho y la agarré"
Para los que amamos el fútbol o para cualquier ser humano capaz de sentir o haber sentido una pasión, está todo dicho: hay momentos que, para siempre, te dejan marcas en el cuerpo y en el alma. Hay tiempos de la vida que no se mueren nunca, por eso los muchachos de noble estampa que me están mirando desde su domingo en sepia una vez más van hacia una tarde de triunfo o derrota, pero siempre de lucha.
Dedicado a Gerónimo García ("Cacho")