martes, 18 de mayo de 2010

SIETE LETRAS




SIETE LETRAS
Peñarol, Peñarol, Peñarol
siete letras tu nombre formó,
siete letras que el alma guardó,
Peñarol, Peñarol, Peñarol.

Dulce recuerdo que jamás olvido
oh, nombre querido que a mi corazón
trae el latido con el que palpita
cuando el pueblo grita, viva Peñarol !

Siete letras tu nombre formó,
que mi mano de niño escribió,
siete letras que el alma guardó
Peñarol, Peñarol, Peñarol.

Dulce recuerdo que jamás olvido
oh, nombre querido que a mi corazón
trae el latido con el que palpita
cuando el pueblo grita, viva Peñarol !

Peñarol, Peñarol, Peñarol

viernes, 9 de abril de 2010

¡ PERRA !



Hay quienes creen firmemente en la reencarnación y en el karma, algo así como una tarea pendiente o una culpa de otra vida que hemos de pagar en esta. Pues bien: hasta hace muy poco yo descreía olímpicamente de tales cosas, me sonaba extraño eso de tener una existencia con una especie de régimen de asignaturas correlativas.
Claro: todo eso antes de que ELLA apareciera en nuestras vidas: en la mía, en la de Pastora, en la de la niñera de Pastora y en la de todos los moradores del barrio y transeúntes ocasionales.
Llegó a nosotros como una simpática criatura de gesto amable, mirada tierna y aire de desprotección… y ahí fue quedando. Pero bien pronto revelaría otra faceta: la de feroz perseguidora de vehículos de pequeño porte que pasaran por nuestra calle. Era escuchar el ruido de una moto o ver pasar alguien en bicicleta y quedaba poseída por no sé qué demonio , entonces allá salía corriendo, ladrando y mordiendo. Claro está: la gente insultaba a los cuatro vientos mientras se precipitaba en la canaleta o hacía eses por la calle tratando de zafar de aquel engendro peludo. Horas o días después –cuando pasaban a pie- aprovechaban la oportunidad para recriminarme el insuceso en el entendido de que aquella criatura iracunda me pertenecía. Y allá salía yo a explicar que no, que simplemente había aparecido y había decidido quedarse, como antes lo había hecho el gato barcino y como también lo habían hecho las dos gatitas intrusas y como también determinó hacerlo la pequeña perra que otrora fuese de los vecinos.
Al gato lo acepté y lo amé hasta el fin de sus días; a las gatitas las mandé a volar tan pronto encontré quien cargara con el fardo y a la perrita le entregué mi sillón y le compré una cucha. Pero a esta otra criatura de los avernos no la quería cerca de mis dominios, sólo que tardé en darme cuenta que era inmune a todo intento de abandono y/o intimidación.
Pastora intentó ponerle nombre pero sabido es que ponerle nombre a algo es de alguna manera poseerlo y entonces me negué. Claro<. La escena cotidiana era: yo abría la puerta y gritaba cada mañana: “Salí de ahí, Plaga!” Resultado:la abominable criatura acabó asumiendo que Plaga era su nombre y respondía por él.
Las cosas empezaron a cobrar un matiz cada vez más grave, los ataques se volvieron más frecuentes… y entramos en la crónica roja: decidí entregarla a la justicia. Tras el último ataque resultado del cual la bolsa de compra de una señora quedó hecha flecos, llamé a la policía.
-Riiiiing
- Buenas tardes, seccional X, aquí el agente XXL. ¿En qué le puedo servir?
- Mire, agente XL, aquí tengo una perra que en realida no es mía pero todos
creen que me pertenece y como ataca a todo el mundo que pasa temo que
provoque un accidente y bla, bla , bla
El respetuoso agente se solidarizó con mi causa y me dijo que la atara y esperase a a que ellos la fuesen a buscar. No creí del caso comentarles que el animal no había sido atado en toda su vida y munida de un collar y una piola me di a la tarea más parecida a la doma de baguales que ya he hecho en toda mi existencia de 40 años. Tras lograr mi objetivo me senté a esperas que llegaran los agentes del orden. Éstos llegaron… cinco horas más tarde; para entonces la furibunda criatura se había liberado y andaba asolando el barrio otra vez.
Dos días y una mordedura a motociclista después:
-Riiiiiiiing
- Buenas tardes, seccional X, aquí el agente XXL. ¿En qué le puedo servir?
- Mire, agente XXL, aquí tengo una perra que en realidad no es mía pero todos
creen que me pertenece y como ataca a todo el mundo que pasa temo que
provoque un accidente y bla, bla , bla
- Bueno, en realidad, lo tengo que consultar con el oficial (¿??????????????????)
- Está bien, le agradecería que tomaran alguna medida.
La cuestión le debe de haber planteado al oficial un dilema moral que lo sumió en el más profundo silencio porque pasó más de una semana y nada aconteció, entonces la montaña decidió ir hasta Mahoma. Aprovechando que la astuta creatura me seguía a sol y a sombra marché rumbo a la comisaría a entregar a la agresora contumaz.
YO: Buenas tardes
PERSONA DESCONOCIDA SIN AIRE DE POLICÍA: Buenas tardes
YO: ¿El agente de guardia?
PERSONA DESCONOCIDA: Ya viene
AGENTE: Buenas tardes ¿Qué deseabas?
YO (agarrando la perra amarilla del collar). Vengo a entregar esta perra porque bla, bla, bla
AGENTE: ¿Y yo que hago ¿
YO: Ni idea tengo
Entonces el diálogo mudó abruptamente y dio lugar a una escena surrealista de aullidos, empujones, frases pretendidamente tranquilizadoras, ladridos y otras voces humanas y animales.
Tan pronto como pude, cerré la puerta y me fui, dejando atrás aquel batifondo. Sólo entonces reparé que la fiel y pequeña Shakira, también me había seguido y participado activamente de la operación, tan activamente que, en su desesperación por proteger a su amiga canina, me destrozó la falda del vestido sin que yo lo percibiera, por tanto cuando salgo a la calle me vi poco menos que en paños menores.
He hecho variados y memorables papelones pero no estaba dispuesta a agregar este a mi currículum, por tanto, agarrándome la pollera como china que baila pericón, crucé la calle y entré a la Imprenta:
- Mirta: ¿tenés alfileres de gancho?
- No, no tengo
- ¿Y máquina de gancho aunque sea?
- Ah, eso sí
Minutos después me hallaba otra vez en la calle con un extravagante modelito de tela engrampada, hecho con mi preciosa solera de bambula negra pero tranquila de haberme librado de la Plaga. Esa noche dormí hasta soñar con los angelitos.
Mañana siguiente. Abro la puerta ¿y qué veo?: a la Plaga, libre, leve y suelta. Ahí comencé a creer en que se trataba de la reencarnación de algún espíritu que me persigue de vidas anteriores, pero como tengo tan mala memoria no puedo recordar qué le hice en mi reencarnación previa. Allí estaba una perra que había burlado a las propias fuerzas del orden y a un intento de envenenamiento (no de mi parte, aclaro). Y me rendí.
Fue entonces cuando mis inefables amigos Maese Carpintero y Kid Abelha se ofrecieron a llevarla y liberarla cerca de algún establecimiento de campo donde no pasaran motos ni bicicletas.
Maese carpintero, confiando en el encanto de sus ojos azules le habló con ternura y la convenció hasta ponerle una cadena mientras me explicaba que con ternura todo se logra (parecía John Lennon cantando All you need is love). Todo bien hasta que la subieron en el carrito en que transportan las abejeras y se pusieron en marcha. Ahí revivió la bestia que se lanzó del carro como un kamikaze japonés, quedando colgada y dando unos aullidos que se oían a dos cuadras. Chau Paz y Amor. Pero mis inefables amigos de la Miel no se dieron por vencidos, la volvieron a cargar y finalmente la Plaga emprendió su viaje –esperemos que sin retorno- hacia la vida a campo abierto, hacia la libertad de morder a otros que no yo ni mis vecinos.
Pero de cuando en cuando me pregunto si no habrá algún plan siniestro detrás de todo esto ya que si bien la perra amarilla se fue,en su lugar entró Panchito, un simpático salchicha marrón, cleptómano, vagabundo y perseguidor de maestras, que además excava mi terreno sin parar y ha reducido la mitad de mis plantas a un dulce recuerdo.
Mi existencia está signada por los perros y ya lo asumí … sólo espero que la próxima no me tiren con un Gran Danés.

jueves, 17 de diciembre de 2009

ÍTACA











Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

KAVAFIS

miércoles, 2 de diciembre de 2009

LOS MUERTOS QUE NO MATÁIS



Una buena amiga se sintió culpable porque hace un tiempo me abrió el mundo de Gabo Ferro y ahora, en pleno auge de mi crisis depresiva, suelo escucharlo. Pero no hay por qué atormentarse: no hay músicas “suicidantes” y Gabo es, además, una criatura que está más allá de la tristeza y la alegría: es belleza en estado casi puro.
Pero estos diálogos con mi amiga la Atormentada me hicieron derivar hacia otros pensamientos: ¿por qué oigo música tan melancólica, desgarrada, nostálgica? ¿Por qué me fascinan las tragedias de Shakespeare y los héroes muertos de Homero? Y la respuesta no sé si “está soplando en el viento”, pero se me ha acercado, silenciosa: porque creo que el sufrimiento humano se sublima en el arte, porque los fantasmas más tenaces del hombre se exorcizan en los poemas, en las novelas, en un drama.
No tengo que procurar a Coelho o Buscaglia para hallar algo que me reconforte el alma, para que levante el ánimo: para eso me tomo un vino. La literatura y el arte no son pastillitas para no sufrir: son –a mi entender- esencia vital que a veces te fortalece y otras te deja desamparada ante tus propias flaquezas, pues allí están los miedos y la gloria de UN SER HUMANO que, como cualquiera de nosotros, en algún momento sintió el escalofrío de estar vivo
¿Por qué Aquiles es tan bello?(*) Porque Homero sabe que va a morir; desde que zarpa rumbo a Troya, al frente de los mirmidones, comienza a navegar hacia su propio fin. Aquiles es hermoso y trágico, es violento y caprichoso a veces, pero, por sobre todo, es el hombre asumiendo su destino :
Entre una vida larga y apacible rodeado por numerosa descendencia, y una vida brfeve, coronada por la inmortalidad de la gloria, eligió esta última. Por eso lo veo venir eternamente, con su armadura que brilla bajo el sol troyano, él mismo convertido en un sol funesto. Y allí, a las puestas de la ciudad está Héctor, Domador de Caballos, el hijo, el esposo, el padre, el protector. El también eligió morir, pero no por la gloria sino por los suyos. Su mujer se lo predice: “Desgraciado: tu valor te perderá” Y a los dos héroes le llega ese momento supremo, eso que , en algún momento Homero retrata diciendo “…y la noche cubrió los ojos del guerrero”
No le rindo culto a la muerte (ni Homero lo hacía): apenas me estremezco ante la belleza que emana del héroe entregando su vida.
¿Por qué Macbeth es tan fascinante? Porque vende su alma y cuando llega la hora de la verdad –arruinado y cercado como una bestia salvaje- comprende que son otras las cuentas a pagar y las paga con su vida, sin llantos, sin ruegos.
La muerte no es hermosa: hermosa es la dignidad del hombre ante ella, o la mirada del poeta que en ese personaje que se ve a sí mismo y nos ve a nosotros.
Cuando Hamlet cierra los ojos para siempre y Horacio lo despide diciendo “Feliz noche eterna, amado príncipe”, allí no se glorifica la muerte sino que se reivindica la vida, pues la existencia de los sobrevivientes está, para siempre, resignificada.
Y me quedo pensando en el abanderado Cristoph Rilke, (**)en su noche de amor y su amanecer de gloria y muerte, rompiendo las líneas enemigas, empuñando la bandera: pureza del ideal por encima de la sangre y el lodo.
A veces creo que –en realidad- los héroes de ficción mueren para que los antihéroes del día a día, sigamos en esta vida, herederos extraños e impensados de la grandeza que ellos le dieron.
En resumen: por ahora no me pienso morir, sea porque Troya queda lejos y está medio ruinosa, o porque Shakespeare no se va a enterar. Algún tipo de gloria me espera-lo sé- pero la tengo que hallar antes de que se me acabe el pasaje. Aspiro , asimismo, a algunas loas póstumas ya que buena gente soy y alguna que otra cruz he cargado , aunque sea en el bolsillo (lástima que a la canonización no llego, por exceso de parranda).

(*) Me refiero al Pelida Aquiles, héroe de La Ilíada y no al modelo de Calvin Klein que es Brad Pitt en la película Troya.
(**) “Historia del amor y la muerte del abanderado Cristoph Rilke” de Rainer María Rilke

lunes, 9 de noviembre de 2009

DOS POR CUATRO



Cuando -a los ocho años- mi madre me dio la opción de estudiar piano o inglés, ni lo dudé: piano. Eran los años en que el universo entero suspiraba por Richard Clayderman. Lástima que nadie me advirtió que lo que realmente sonaba bien era la tremenda orquesta que tenía detrás, y que él tenía más virtud en mover suavemente su blonda cabellera de príncipe que en pulsar las teclas.
Mas cuando me di cuenta ya andaba nadando entre calderones, semicorcheas y claves (aún hoy odio la clave de DO). Por entonces empecé a soñar con tocar en una orquesta de jazz. Mientras martillaba las escalas del Zcerny-Germer, imaginaba que Count Basy descubría mi talento y me llevaba de gira. Aprendí a admirar a Mozart, pero seguía volando por los auditorios repletos de gente, improvisando con la complicidad de un saxo tenor. Luego vinieron las etéreas barcarolas de Mendhelsson, con mi mano suspendida en el aire, contando los tiempos. Pero para entonces yo había descubierto dónde quería estar: al piano de una orquesta de tango. Era la época dorada de Silvio Soldán, cuando mi madre y yo esperábamos a que Agustín Magaldi Hijo cantara "Nieve", mi padre aguardaba a "Edmundo Rivero", y todos veíamos al Maestro Pugliese dirigiendo a su orquesta, pequeñito y majestuoso frente a su piano de cola.
Es de esos entonces que los compases inicales de un tango me producen fascinación, cuando el piano, las cuerdas y el bandoneón rompen en el aire y, por unos instantes, el cantor aguarda hasta que entonces, avanza hacia el micrófono y comienza a cantar, llevado por ese piano que suena, inexhorable como un reloj, y por los violines que tienen la dulzura y la melancolía del alma. Es un momento de magia: la voz y los instrumentos envueltos en una música perfecta, ajustada, incomparablemente exacta. Por eso no lograba entender cómo a mi viejo le gustaba tanto el Polaco Goyeneche, que entraba al ritmo que quería y que andaba por encima o por debajo, pero nunca con la melodía. No soportaba verlo toser y recitar al mismo tiempo.
Luego corrió mucha agua bajo el puente, y con ella mis fantasías de tango y jazz, los domingos con Silvio Soldán, y mis intentos por volverme un prodigio de la música. Retorné a la villa santa y fui adoptada por el Gordo Basquet y La Mujer. Allí descubrí el tango "de raíz": el Zorzal Criollo con su voz inmaculada, brillando sobre unas guitarras que suenan como una gota en un latón. Amé y amo a Gardel, y peleo con el que diga que el tango no es poesía.
Muchos vinos y difuntos de por medio, me reencontré con Goyeneche y al fin pude entender a ese hombre trágico, lírico y brutal (y hasta el presente no conozco quien le iguale cantando "Desencuentro").
Así y todo, mi corazón permanece junto a las grandes orquestas, el bandoneón de Troilo y -sobre todo- el piano de Osvaldo Pugliese, que comandaba su universo sentado allí ante las teclas prodigiosas.
Tal vez por eso me venga ahora a la memoria un episodio tomado de las modestas bacanales familiares donde no había sátiros ni actos libidinosos, pero sí abundantes libaciones a la sombra del tala, frente a la casa de la Adelaida. La fecha no podía ser otra que el cumpleaños de mi padre, con los hombres guitarreando y bebiendo bajo el árbol y las mujeres dentro de la casa, rezando para que fuera breve. Pero un rico vino difícilmente haga más corta una jornada, así que empezaron los tangos, los valsecitos criollos, la payada de contrapunto ... y el incendio del bosque de Etchandy. En un verano de sequía y sol rabioso de las tres de la tarde los vecinos entraron en pánico y todos tratábamos de hacer algo: corríamos con baldes para ahogar las llamas. A todo eso mi tío Manuel continuaba brindando a la sombrita y, desde allí, señalaba cuándo y hacia dónde teníamos que ir. Llegó un punto en que su mujer -furiosa- le increpó: "¡Pero Manuel: en vez de estar dando órdenes, levantáte y ayudá"... Y la respuesta de increpado se me grabó en la memoria: "¡Qué esperanza!: el Maestro dirige sentado al piano"

sábado, 10 de octubre de 2009

Despierta, Noé, despierta


Ha llovido un montón, hay zonas que se han inundado ¿no te parece que es tiempo de cortar la siesta y emprezar a llamar a los bichitos para dentro del Arca nuevamente? Por las dudas, digo.
Ya de paso me harías un favorcito porque, para ser sincera, por aquí la cuestión está empezando a descontrolarse. Seguramente habrás echado en falta a una docena de perros: el que come basura , las perritas que decidieron que duermen mejor en mi sofá y el gato amarillo que casi fue ultimado por el Michou en un duelo de taitas felinos.
¿No has notado que falta un caballo tostado que adora comer plantas de jardín y abonar mi césped?
¿Y no has echado en falta el mugido de la 81, la inefable vaquita holando que pace en mi jardín y se echa a dormir la siesta en la vereda de la vivienda de enfrente? Para que la identifiques bien te comento que es tan pero tan sociable que, una mañana en que me preparaba para ir al trabajo, abro la puerta y lo primero que me recibe no es el aire de la mañanita sino la enorme cara de 81 que curioseaba para dentro de mi hogar. Simpática y coqueta es (la caravana amarilla con el número le da un toque de estilo) pero no tiene mucha noción de privacidad ¿no te parece?
Ya sé que el tuyo es un trabajo arduo pero, si pensabas abrir una sucursal en mi casa podrías haber avisado.
Despierta Noé, despierta, no quiero llegar a casa y tener que adoptar algún casal de pandas.

PREMIO NOBEL HASTA AGOTAR STOCK


Estoy furibunda, ¡sí señor! ¿Obama Premio Nobel de la Paz? ¿Pero qué les pasa? Todo bien: el hombre luce lleno de buenas intenciones y encaró de frente la recesión pero ... ¿da para tanto? Afganistán sigue lleno de marines, Guantánamo apenas se "reconvirtió" ¿y? ¿Dónde está la denodada lucha por la paz? Si es por buenas intenciones que se da el premio, la fila llegaría de aquí a Cabo Cañaveral.
Todo bien que Obama tiene pinta de buena gente y Michelle es elegantísima, que en pleno desfile de asunción se bajaron y saludaron a la gente en la calle pero ¿Y la paz mundial? Me parece que se apuraron feo.
Tampoco concuerdo demasiado con los otros candidatos que había pero ¿qué hay de los líderes comunitarios que han pasado la vida jugándosela en medio de guerras civiles, denunciando torturas y explotación? ¿qué hay de los que han dejado la vida en los campamentos de refugiados para que la gente al menos sobreviva y para que los Señores de la Guerra dejen de fabricar conflictos donde vender más ametralladoras?
¡Estamos todos locos!
Pero tengo una teoría: esto es como cuando la nena deja un novio impresentable y trae otro que al menos parece gente; los padres lo van a recibir como si fuera el príncipe azul, todo lo que haga será maravilloso. Y acá pasa algo semejante: salir de George W. Junior a Barak es un gran paso. No voy a mencionar lo del color de piel porque Obama desde que fue electo Presidente de los Estados Unidos es blanco como Paris Hilton (incluso para los rancios sureños que le estrechan la mano pensando cuánto se parece a los negritos que les plantablan el algodón y les lustraban las botas). Pero creo que este es un premio por ser mejor que Bush. El comité del Nóbel, así como el resto del mundo, aún no debe poder creer que la llamada nación más poderosa del mundo haya dejado de estar gobernada por un asno y haya pasado a ser gobernada por un verdadero Homo Sapiens (y uno que no se atraganta con galletitas Pretzel).
Ahora,gente, con la mano en el corazón: ¿de qué logros hablamos? Ni siquiera esperaron, tanta era la alegría de no tener que oír más los tartamudeos de George W. hablando sus guerras inventadas que no las creía ni Petete.
Pero este Nobel abre un precedente muy importante a tanta gente que lucha o piensa luchar por la paz: le voy a avisar al Agropecuario que lleva 20 años apartando piñatas en la bailanta y a los adscriptos del liceo que tienen un master en prevención de pugilato juvenil.